Aquel domingo, me disponía a prepara el almuerzo. Saqué una bandeja de filetes de ternera del frigorífico y, al ponerla sobre la encimera, vi algo extraño. Cuando miré con atención, un escalofrío recorrió mi espalda. No podía creer lo que tenía delante de mis ojos. Cuando me sobrepuse, transcurridos un par de minutos, el escalofrío se tornó en indignación. Pensé en formular una reclamación en la Oficina del Consumidor, en denunciarlo a los medios de comunicación... Por eso saqué esta fotografía:
Después recordé que era domingo: no había tiendas abiertas y mi nevera estaba vacía.
Así que preparé una salsa de reducción al vino tinto (con una zanahoria y un par de cebollas); algo ideal para la carne. En la mesa lo acompañé con un Château Clerc-Milon del 2004. El resultado fue inmejorable. Una delicia para los sentidos.
Al día siguiente, impaciente, acudí a primera hora al hipermercado para reponer mi nevera. En realidad todo mi interés estaba en buscar más de mi particular delicatessen. Pregunté al carnicero por la vitrina de la ternera fileteada. Cuando la señaló, contemplé su mano vendada. En aquel momento tuve la certeza de que esta vez, en las bandejas de ternera, sólo habría ternera.
Así que preparé una salsa de reducción al vino tinto (con una zanahoria y un par de cebollas); algo ideal para la carne. En la mesa lo acompañé con un Château Clerc-Milon del 2004. El resultado fue inmejorable. Una delicia para los sentidos.
Al día siguiente, impaciente, acudí a primera hora al hipermercado para reponer mi nevera. En realidad todo mi interés estaba en buscar más de mi particular delicatessen. Pregunté al carnicero por la vitrina de la ternera fileteada. Cuando la señaló, contemplé su mano vendada. En aquel momento tuve la certeza de que esta vez, en las bandejas de ternera, sólo habría ternera.
Fotografía: Una oferta muy especial
Autor: Landahlauts
